Sede de la Embajada de Colombia en Washington D. C., el 22 de junio de 2024. Fotografía de archivo ilustrativa. Foto: ajay_suresh vía Wikimedia Commons, CC BY 2.0. Recortada a formato 3:2, redimensionada y convertida a WebP.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella ajusta su estrategia con el Congreso de Estados Unidos después de que el Partido Demócrata recuperara el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, según CNN, BBC Mundo y Vanguardia. De acuerdo con El Espectador, la tarea de acercar posiciones con los congresistas demócratas recae en la embajadora en Washington, María Consuelo Araújo.
El propósito es proteger las partidas que el Legislativo estadounidense asigna a Colombia para seguridad, desarrollo y lucha contra las drogas, señaló ese diario. El nuevo Congreso empezará a sesionar el 3 de enero de 2027, recordó Vanguardia. Analistas consultados por El País advirtieron que, si el Comité de Apropiaciones queda en manos demócratas, el Gobierno enfrentará un escenario más exigente para su agenda de seguridad.
Qué ha hecho la embajada
Según El Espectador, en sus dos meses en el cargo Araújo ha concentrado su agenda en el Gobierno estadounidense, en empresas como Coca-Cola y PriceSmart y, en el Congreso, sobre todo en la bancada republicana. El diario indica que, desde que las proyecciones empezaron a inclinarse hacia una victoria demócrata, hace unas tres semanas, la embajadora comenzó a buscar a congresistas de ese partido.
La FM, con información de la periodista D’Arcy Quinn, reportó que Araújo ha mantenido contactos con ambos partidos desde su llegada. Entre esas gestiones mencionó una delegación del Congreso con representantes demócratas y republicanos que visitó Colombia dos semanas después de que ella asumió, además de reuniones con asesores de los comités de Relaciones Exteriores del Senado y de Apropiaciones. Según esa emisora, sectores demócratas han pedido al Gobierno colombiano más presencia de funcionarios afrodescendientes e indígenas y mayor participación de los sindicatos.
El antecedente de Meeks y la advertencia de los empresarios
El principal roce ha sido con el representante Gregory Meeks, líder demócrata en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara. A mediados de octubre, Meeks cuestionó que De la Espriella respaldara públicamente a la congresista republicana María Elvira Salazar, candidata a la reelección en Florida, y advirtió que esa intervención podía poner en riesgo el apoyo bipartidista a Colombia. Días después, ambos hablaron por teléfono para reafirmar la importancia de ese respaldo, según la bancada demócrata del comité y Caracol Radio.
Meeks, reelegido el martes, le dijo a El Espectador que en esa conversación el presidente le manifestó que “entendía la importancia de tener una relación bipartidista con los Estados Unidos, tanto con demócratas como con republicanos”. El congresista añadió que esa era “precisamente la clase de relación” que él quería, y que esperaba “seguir trabajando con Colombia y ayudándola”.
La presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, afirmó que el resultado “cambia el equilibrio de poder”: “El Presidente conserva el veto y las órdenes ejecutivas, pero cada presupuesto y cada ley tendrá que negociarse”, dijo, según El Norte y El Espectador. Lacouture anticipó “más preguntas y condiciones” para Colombia sobre derechos humanos, paz, derechos laborales y desarrollo rural, así como mayor vigilancia sobre los resultados de la cooperación militar.
La relación con los demócratas ya venía tensa. El País recordó que en junio, antes de la segunda vuelta, varios congresistas de ese partido enviaron una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, con cuestionamientos al entonces candidato, y que la semana pasada 19 de ellos expresaron “serias preocupaciones” por el eventual regreso de las fumigaciones aéreas. El Espectador mencionó además que se ha ventilado la posibilidad de un cambio en la Cancillería, a cargo de Omar Bula, por sus posiciones previas frente a los demócratas; no hay un anuncio oficial en ese sentido, y al cierre de esta nota no se encontró un comunicado de la Cancillería o de la embajada sobre la nueva estrategia.










